El escenario de la Plazuela del Marimbista, creado para presentaciones culturales, hoy muestra señales de deterioro y abandono.
En pleno Centro Histórico de Quetzaltenango se encuentra la Plazuela del Marimbista, un pequeño espacio que nació para celebrar la música guatemalteca, pero que hoy refleja una realidad muy distinta.
Este lugar fue creado como homenaje a los marimbistas quetzaltecos que marcaron la historia musical del país. Figuras como Domingo Bethancourt, Benedicto Ovalle y Mariano Valverde ayudaron a posicionar la marimba como uno de los símbolos culturales más importantes de Guatemala.
Durante la década de los 80s y 90s, la plazuela llegó a ser un punto de encuentro cultural. El escenario que hoy luce deteriorado fue pensado para presentaciones musicales, actividades artísticas y reuniones comunitarias. Era un espacio donde la música y la cultura podían disfrutarse al aire libre en el corazón de la ciudad.
Sin embargo, con el paso del tiempo el lugar comenzó a deteriorarse. La falta de mantenimiento, basura, grafitis y la poca iluminación han cambiado por completo la imagen del sitio. Lo que antes fue un escenario cultural hoy muchas veces luce vacío o abandonado.
En los últimos años se han realizado intentos por recuperar el espacio. Se han organizado actividades como presentaciones de películas, pequeños conciertos y jornadas de limpieza con el objetivo de devolverle vida al lugar. Incluso en 2017 se llegó a hablar de la posibilidad de demoler la plazuela como parte de discusiones sobre su futuro.



A pesar de estos esfuerzos, la recuperación del lugar sigue siendo un reto. Actualmente la plazuela también es utilizada por personas en situación de calle que buscan refugio del frío característico de Xela. En distintas ocasiones se han reportado fallecimientos de indigentes en el sector, relacionados con hipotermia, intoxicaciones alcohólicas u otras condiciones de vulnerabilidad.



Más allá del abandono, la Plazuela del Marimbista sigue siendo un símbolo cultural de la ciudad. Representa el legado de la marimba y la historia musical que ha distinguido a Quetzaltenango durante generaciones.
Hoy, este pequeño escenario recuerda tanto la riqueza cultural de la ciudad como los retos sociales que enfrenta. Mientras algunos proyectos buscan devolverle vida con actividades culturales, la plazuela continúa esperando algo más que eventos ocasionales: necesita atención, mantenimiento y un verdadero esfuerzo por recuperar su esencia.